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Te explicamos qué es la verosimilitud, por qué es importante y cómo debes trabajarla.

Te damos algunas indicaciones para que puedas hacer hablar a tus personajes de manera creíble.

Una manera habitual de estructurar una narración es incluir una historia dentro de otra.

Cómo escribir un guion de cine
(y no morir en el intento)




Número 7 en cuenta atrás


¿Te gustaría escribir un cortometraje o un largometraje y luego, tal vez, rodarlo? Escribir un guion de cine tiene su complejidad, y por ello conviene abordar la tarea con un cierto método. En este artículo te damos a conocer el proceso que habitualmente se sigue para escribir guiones cinematográficos.

Se trata de un proceso que consta de varias fases, en cada una de las cuales se trabaja el texto con un nivel de detalle mayor respecto a la fase previa. Son las siguientes:

1. La idea inicial

El primer paso que debes dar es hacerte con una idea que te resulte atractiva y que te motive a empezar a trabajar en tu guion. Como idea te puede servir un personaje peculiar, una situación extraña, un escenario que conozcas, una experiencia propia, un tema...

Por ejemplo, si siempre te han gustado las historias de detectives, tu idea podría ser, sencillamente, escribir un guion en el que se cuente cómo alguien trata de resolver un misterio.

Si no se te ocurre nada sobre lo que escribir, no te preocupes: puedes sacar ideas de muchos sitios. Aquí tienes algunas técnicas de creatividad que te resultarán útiles.

Es importante que esta idea inicial apunte a un guion cuyo paso a la pantalla resulte viable. Por ejemplo, si tu idea es contar una historia futurista, con sus naves espaciales y sus robots, has de tener en cuenta que el coste de la producción será elevado. En cambio, la de una historia cuya acción transcurra en un bar de barrio tendrá un coste mucho más asequible.

2. El logline

El siguiente paso es, a partir de esta idea inicial, empezar a concretar una historia. De momento, será suficiente con que fijes algunos de sus elementos básicos: quién será el protagonista, cuál será a grandes rasgos la acción, dónde y cuándo transcurrirá, qué tono tendrá todo...

Por ejemplo: partiendo de la idea de contar una historia de detectives, podrías decidir que la historia tratará de la investigación de las extrañas muertes que están teniendo lugar en una residencia de la tercera edad. El protagonista será uno de los ancianos. La acción transcurrirá a inicios de los años 90, simplemente porque en esa época trabajaste en un centro para la gente mayor y pudiste ver cómo funcionaba todo.

Este primer desarrollo de tu idea inicial lo puedes plasmar en un logline: un párrafo breve, de una, dos o tres frases, en el que se concreta la historia antes de empezar a trabajar en ella. El párrafo anterior, el que está en color verde, podría valernos como logline. El logline te servirá para tener claro en todo momento qué historia vas a contar, lo que evitará que te disperses durante las fases siguientes. En este artículo tienes información detallada sobre cómo se escribe un logline y algunos ejemplos.

3. La sinopsis argumental

Una vez tenemos claro de qué irá el guion, procederemos a trabajar el argumento, es decir, los hechos que conforman la historia. Un argumento puede ser más o menos complejo: puede consistir en una única línea de acción, con su planteamiento, su nudo y su deselance, o estar formado por varias líneas de acción: dos tramas paralelas, por ejemplo.

En cualquier caso, lo recomendable en esta fase es escribir una sinopsis argumental: un resumen de una página en el que se explica, sin entrar en detalles, el argumento de principio a fin. Por ejemplo, para la historia de la investigación de las muertes en la residencia de ancianos, las primeras líneas de la sinopsis argumental podrían ser éstas:

Ernestino, un jubilado viduo con problemas de movilidad, es internado por su sobrino en un geriátrico de la periferia. Apenas instalado, una anciana que parece sufrir demencia senil le balbucea que en esta residencia la gente se muere y que ella será la próxima. A la mañana siguiente, Ernestino presencia cómo unos enfermeros retiran de una de las habitaciones un cuerpo sin vida, que resulta ser el de la anciana. A lo largo del día Ernestino averigua que durante el último mes han fallecido ya tres residentes, todos por parada cardíaca, ninguno de los cuales tenía, en principio, problemas graves de salud...

La sinopsis argumental resulta útil porque, entre otras cosas, nos permite maniobrar con el argumento sin tener que vérnoslas todavía con el texto del guion. En este artículo tienes más información sobre para qué sirve y cómo se escribe una sinopsis argumental.

4. La escaleta

Ahora que ya sabemos qué vamos a contar, decidiremos cómo contarlo. Para ello, dividiremos la historia en escenas. Una escena es un bloque de narración en el que la accion transcurre en un mismo escenario y en un tiempo continuo.

Un ejemplo que enseguida reconocerás: en la película Titanic, que seguro has visto, toda la acción que tiene lugar en la barandilla de proa al de tres cuartos de hora de película (los dos protagonistas se encuentran, se suben a la barandilla, ponen los brazos en cruz como si volaran y finalmente se besan) es una misma escena.

A la lista de escenas con la que planificamos el relato de la historia la llamamos escaleta. Conviene incluir en la escaleta el menor número de escenas posible. Si en lugar de contar algo en dos escenas lo podemos contar en una, eso que ganaremos.

Por ejemplo, el inicio de la historia de Ernestino lo podríamos contar con las siguientes escenas: una tendría lugar en el exterior de la residencia, cuando Ernestino llega a ella acompañado de su sobrino; otra, en la recepción, cuando se registra; otra, en la habitación que le asignan, cuando se instala en ella; otra, en el comedor, durante la cena, que será cuando la anciana le hable; otra, de nuevo, en su habitación, cuando se acuesta; otra, a la mañana siguiente, en el pasillo, cuando presencia cómo los enfermeros se llevan el cadáver de la anciana, etc. Si viésemos que podemos prescindir de alguna de ellas (la de la recepción, por ejemplo), la eliminaríamos.

En la escaleta aprovecharemos para decidir el orden de las escenas en la narración: podemos narrar los hechos en orden cronológico, pero tambien podemos romper este orden: comenzar mostrando una escena del final de la historia, por ejemplo, o contar sucesos en retrospectiva. Si el argumento está formado por varias líneas de acción, podemos decidir el orden de intercalado de sus escenas.

Aquí tienes más información sobre cómo trabajar una escaleta.

5. El guion literario

Por último, en el guion literario narraremos la historia. El relato de los hechos ha de ser audiovisual, es decir, todo lo que contemos ha de resultar visible o audible, aunque en ningún momento hemos de dar indicaciones técnicas para la realización de la película (tamaños de plano, movimientos de cámara, etc.). De eso ya se encargará el director de la película cuando le toque escribir el guion técnico.

Por ejemplo, el inicio de la sexta escena de la escaleta del ejemplo anterior lo escribiríamos así:

INT. RESIDENCIA / PASILLO DEL PRIMER PISO - DÍA

ERNESTINO sale de su habitación en su silla de ruedas y se dirige al ascensor. Al girar la esquina del pasillo, ve que hay algunos RESIDENTES frente a la puerta abierta de una de las habitaciones. Ernestino de acerca, mira hacia el interior de la habitación y entrevé cómo unos ENFERMEROS están poniendo un cuerpo en una camilla.

ERNESTINO
¿Qué ha pasado?

ANCIANO
La señora Lola.

Los enfermeros sacan la camilla por la puerta. En la camilla, tapado con una sábana, va un cuerpo inerte. Ernestino ve que por debajo de la sábana asoma una trenza de pelo gris.

El formato en el que se escriben los guiones literarios está estandarizado. Para cada escena se escribe: 1) una cabecera de escena, en la que se informa de cuál es el escenario y de en qué momento del día transcurre la acción; 2) un texto escrito en presente en el que se describe el escenario (sólo si hiciese falta describirlo) y se informa de lo que sucede en la escena; 3) uno o más párrafos de diálogo.


¡Y con esto ya tienes tu guion! Sólo te falta ponerle un buen título.


Lógicamente, esto ha sido sólo una explicación general del proceso de escritura de un guion, y no se ha detallado la técnica específica de cada fase. Puedes profundizar en ellas siguiendo los enlaces que tienes en cada apartado.



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