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La ficha de personaje
o cómo hacer que tus personajes cobren vida


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Por César Sánchez



Guillermo de Baskerville


La ficha de personaje es, al igual que la sinopsis argumental y la escaleta, una herramienta que resulta utilísima en el momento de trabajar una historia. En este artículo te explico en qué consiste exactamente una ficha de personaje y cómo se elabora.

Una ficha de personaje es un compendio de datos sobre un personaje. En ella se incluye información variada: desde detalles de su aspecto físico hasta su fecha de nacimiento, pasando por datos como quiénes han sido o son sus amigos o cuál es su actitud ante la vida.

Una ficha de personaje puede tener más o menos apartados, pero, para empezar, una buena manera de estructurarla es dividirla en dos partes: la prehistoria del personaje y su caracterización. Veamos en qué consiste cada una:

1. Prehistoria

La prehistoria es el resumen de la vida del personaje desde su nacimiento hasta el momento en que comienza la historia. En la prehistoria podemos mencionar los lugares en los que ha vivido y las personas a las que ha conocido, e, incluso, hechos anteriores a su nacimiento: por ejemplo, quiénes fueron sus padres y cómo se conocieron.

Por ejemplo, en la prehistoria de Guillermo de Baskerville, protagonista de la novela El nombre de la rosa (aquí puedes leer un resumen de su argumento), mencionaríamos (si estuviésemos escribiendo nosotros la novela) que nació en un pequeño pueblo del condado de Baskerville, Inglaterra, y que a los 11 años ingresó en el seminario franciscano de Plymouth, entre otros datos referidos a su infancia y juventud. Incluiríamos también información referida a su vida adulta anterior al momento de la llegada a la abadía en la que tienen lugar los hechos que se cuentan en la novela: por ejemplo, que durante varios años formó parte de la Santa Inquisición. En la ficha podríamos mencionar también que sus padres eran campesinos y que sus dos hermanos pequeños se quedaron en el pueblo.

Los sucesos que incluyamos en la prehistoria del personaje no tienen por qué ser mencionados luego en la narración: algunos aparecerán, si conviene, pero otros únicamente los conocerás tú. La prehistoria te servirá para tener claro quién es el personaje, de dónde viene, con quién se ha relacionado, qué acontecimientos le han marcado, etc., de forma que cuando ya diseñes el argumento o escribas la narración y tengas que mostrar a tu personaje en acción, dispongas de un pasado del personaje en el que sustentarte.

2. Caracterización

La caracterización describe cómo es el personaje justo en el momento en el que la historia da inicio. En la caracterización mencionaríamos, entre otros datos, cómo se llama el personaje (o cómo le llaman), qué edad tiene, cuál es su aspecto físico, cómo viste, cómo se mueve, cómo habla, dónde vive, a qué se dedica, quién es su pareja, quiénes sus familiares, quiénes sus amigos, con quién se relaciona, etc. Es fundamental dedicar esfuerzos a detallar el aspecto psíquico del personaje: su carácter, sus gustos, sus ideales, sus creencias, sus anhelos, sus miedos, etc.

Por ejemplo, la caracterización de Guillermo de Baskerville mencionaría, entre otras informaciones, que es una persona inteligente, culta, perspicaz y un poco vanidosa; que tiene una mentalidad abierta; que es alto y enjuto y de mirada penetrante; que siente una gran devoción por los libros y que para leer usa lentes; que a veces toma infusiones de hierbas; que pertenece a la orden franciscana; que viste la típica túnica franciscana y que va siempre acompañado por su discípulo, Adso, a quien tiene en gran estima. En la caracterización se mencionaría también qué amigos tiene y cómo es la relación con sus superiores, con los integrantes de las otras órdenes y con la Santa Inquisición.

Al igual que sucede con la prehistoria, no todos los datos que incluyamos en la caracterización se mencionarán luego en la narración, pero, por ejemplo, el saber cómo es la relación de Guillermo con su discípulo será de gran utilidad en el momento de escribir los diálogos entre ambos personajes: como Guillermo siente aprecio por Adso, le hablará, por lo general, con afabilidad.


La principal utilidad de la ficha de personaje es ayudarnos a darle al personaje el detalle y la consistencia suficientes como para que a nosotros nos de la impresión de que realmente existe y podamos hacer que al lector también se lo parezca. Cuando empezamos a trabajar una historia, los personajes no están definidos más que por unos pocos trazos: podemos haber pensado en un detective que no llega a fin de mes, en una adolescente que se lleva fatal con su madre o en un androide al que han borrado la memoria, pero con sólo estos trazos no tendremos del todo claro quiénes son este detective, esta adolescente y este androide. Si no lo tenemos claro nosotros, difícilmente lo podrá tener claro el lector. Lo que haremos al trabajar la ficha de personaje es ir añadiendo información al esbozo inicial de manera que el personaje acabe por tomar forma plena.

De hecho, si trabajas un personaje concienzudamente, comprobarás que llega un momento en el que, como se dice, te cobra vida: ya no será un nombre y unos cuantos datos, sino una presencia bien definida (en tu imaginación), como lo puede ser un familiar o un amigo, de manera que sabrás cómo se comportará ante una determinada situación, qué hará y qué no hará, qué dirá y qué callará.


Ahora que ya tienes creado a tu personaje, sólo tienes que meterle en un buen lío.


El fotograma pertenece a la película El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud.





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