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Cómo ganar dinero con esto de la escritura creativa (II)


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Por César Sánchez Ruiz



Capítulo 1



En el artículo anterior te había explicado dos formas que tienes de ganar dinero con la escritura creativa. Pues bien, aquí tienes la continuación del artículo, en la que te explico otras dos formas. Espero que te ayuden a cumplir tu sueño de vivir del cuento (o de cualquier otro género literario).

Veámoslas:

3. Escribir libros y publicarlos (y vender ejemplares)

La tercera forma que tienes de ganar dinero con la escritura creativa es, cómo no, escribiendo y publicando obras, y vendiéndolas, claro.

Ya sabrás que ciertos tipos de obra venden más que otros. Sin duda, la novela es el género literario que más vende. En menor medida se venden libros de relatos y de poesía. También se venden ensayos, memorias, biografías, libros de viajes... El guion de cine y el texto teatral tienen poca salida por la vía de la publicación, ya que no se trata de textos destinados a ser leídos, sino a que un equipo de personas trabaje con ellos; a cambio, se pueden vender estos derechos, los de explotación de la obra.

Ni qué decir tiene que para vender libros es necesario que lo que se escriba tenga una cierta calidad, ya que, de lo contrario, ¿quién iba a querer pagar por leerlo? No obstante, te puede valer con escribir no tan bien y contar con alguien que revise y mejore tu obra, e igualmente has de saber que, para bien o para mal, las leyes del mercado, así como una buena promoción, pueden hacer que una obra que no tenga tanta calidad se venda más que otras que sí la tengan.

En cualquier caso, necesitarás, además de escribir la obra, editarla y darla a conocer, si quieres que alguien se plantee comprarla. A continuación te explico las distintas opciones que tienes para publicar tu obra:

La primera opción que tienes es la publicación a través de una editorial tradicional. Si publicas una obra de esta manera, no tendrás que ocuparte de su edición ni de su promoción, sino que serán los profesionales de la editorial quienes se ocupen de ello: revisarán tu novela, te propondrán mejoras, la harán una corrección ortotipográfica y de estilo, diseñarán la portada, la presentarán en ferias, la distribuirán en librerías, la ofrecerán en su plataforma de Internet...

Si firmas con una editorial tradicional, cobrarás una cantidad inicial como anticipo por las ventas de un cierto número de ejemplares, y luego ya un porcentaje por cada venta adicional. Este porcentaje no será alto, ya que la editorial se habrá encargado de una buena parte del trabajo de editar y vender la obra. En el caso de un ejemplar impreso, estará en torno al 10 %; en el caso de un ejemplar en formato digital, en torno al 20 %.

Has de tener presente que es muy difícil que tu obra sea seleccionada por una editorial. Si ya has publicado antes y has tenido cierto éxito de ventas, sí querrán hacer tratos contigo, pero, si no, tendrás que tener suerte, o contactos, para que te den una oportunidad, y, en cualquier caso, solo considerarán tu obra para su publicación en el caso de que vean que tiene potencial de ventas.

Otra opción es la publicación en una plataforma de autoedición. Cuando publicas de esta manera, eres tú quien se ocupa de revisar y corregir el texto, así como de maquetarlo, diseñar la portada...; la plataforma te proporcionará herramientas de edición. También te habrás de preocupar de registrar la obra, escribir su sinopsis de venta, promocionarla... Luego ya, la plataforma se encargará de que la obra aparezca a disposición del público y gestionará las ventas.

Al igual que en la publicación a través de una editorial tradicional, cobrarás por porcentaje del precio de venta, pero se tratará de un porcentaje mayor: estará en torno al 70 % en el caso de los ejemplares digitales y en torno al 25 % en el caso de los ejemplares impresos. Además, el precio de venta lo pondrás tú. Podrás, incluso, prevender la obra, es decir, ponerla a la venta (a un precio menor, generalmente) antes de tenerla escrita.

Se trata de una forma más democrática de publicar libros, ya que no dependerás de que alguien decida si tu obra merece ser ofrecida al público o no, sino que estará disponible para la venta desde el primer momento; luego ya, irá teniendo más o menos visibilidad en función de la aceptación. A cambio, tendrás mucha más competencia, ya que otras personas habrán podido publicar igual que tú. Convendrá que dediques esfuerzos a promocionarla, si quieres que acabe destacando.

Y una tercera opción es la autopublicación pura y dura, esto es, encargarte tú tanto de editar la obra como de darla a conocer y venderla. La principal ventaja es que no tendrás que repartir las ganancias con nadie: te llevarás el 100 % de la venta. Eso sí, tendrá mucho más trabajo, ya que, por ejemplo, deberás tener una manera de ofrecer la obra al público, así como disponer de un sistema de cobro, otro de envío de la obra al comprador, atender al cliente, etc.

Actualmente, para vender libros de esta manera se hace necesario disponer de un blog, un canal de YouTube o un lugar digital similar donde puedas anunciar tus obras, así como de una lista de subscriptores a los que puedas hacer llegar ofertas valiéndote de algún software de envío de email, entre otros requerimientos.

Yo he publicado, hasta el momento, dos libros, y ambos por esta vía. Tanto uno como otro son mitad texto creativo, mitad texto didáctico: uno es un manual en el que explico cómo escribí una obra de microteatro, y en él se incluye la obra en cuestión; en el otro hago lo propio con un guion de cortometraje. Desde que los publiqué, allá en 2019, vendo algunos ejemplares cada mes. Ahora estoy vendiendo un tercer libro.

4. Escribiendo para otras personas (y facturándoles)

La cuarta opción es escribir textos por encargo. A menudo alguien necesita un texto para lo que sea y no se ve capaz de escribirlo bien por falta de tiempo, bien por falta de pericia, o puede que se trate de un texto que no haya de escribir él sino otra persona, y ahí es donde contactará con quien crea que le pueda ayudar. Podría ser, por ejemplo, que quiera que le escriban su biografía, o que necesite una introducción para su novela, o un texto de contraportada para su libro de poemas, o una letra para una canción...

Salvo que te dediques en exclusiva a realizar alguno de estos trabajos formando parte de una editorial, productora o similar, o como profesional independiente, lo habitual es que, más que ofrecerte tú para llevarlos a cabo, te los proponga alguien que ya te conozca, ya sea porque haya asistido a un curso que hayas impartido, o porque haya leído una obra tuya, o porque sepa que has ganado un premio literario, o por cualquier otro motivo. Necesitas, así, tener una cierta autoridad, que será la que atraiga a tus clientes.

Cuando escribes un texto por encargo, cobras, básicamente, por tu tiempo. Para cada trabajo tendrás que calcular cuántas horas o días te llevará completarlo, y dar un presupuesto. Puede ser difícil estimar el importe a cobrar, ya que, con frecuencia, para escribir un texto has de leer antes otros, o solicitar información al cliente, o documentarte, o incluso desplazarte a otro lugar a investigar.

En algunos casos, no obstante, también cobrarás por la explotación del texto. Por ejemplo, si escribes un guion de cine o una obra teatral por encargo, recibirás un porcentaje de los beneficios de explotación (la recaudación de taquilla, por ejemplo). Esto no sucederá si realizas tu trabajo de manera que tu nombre nunca llegue a figurar asociado a la obra, sino que el cliente te haya contratado para que escribas en el suyo. Si haces un trabajo así, y es un texto que pueda generar beneficios de explotación, conviene que cobres más por la realización del trabajo.

Es escribiendo para otras personas como yo obtengo una buena parte de mis ingresos. De tanto en tanto contacta conmigo alguien que, por un motivo u otro, necesita que le escriban un texto. A veces es alguien que ha leído un artículo mío, a veces alguien que recibe los mensajes que envío a la lista de subscripción, a veces alguien que ha realizado alguno de mis cursos...

A modo de ejemplo, en los que llevamos de año he escrito ya varios textos por encargo: un guion de cortometraje, una sinopsis argumental y una carta de presentación, dos textos de contraportada, algunos diálogos de ficción...

Escribir a petición de otras personas quizás no sea tan gratificante como escribir obras propias, pero te puede proporcionar tanto o más dinero. Además, escribiendo por encargo, cuando las tareas son variadas, se aprende muchísimo, más que de ninguna otra manera, según mi experiencia.

Bueno, pues hasta aquí la explicación. Existen muchas otras maneras de ganarse la vida con actividades relacionadas con la escritura creativa, pero estas que te he explicado son de las que yo puedo hablar.

Si te ha resultado valiosa la explicación, y no quieres perderte las próximas que escriba, únete a mi ejército literario, y te enviaré un aviso cada vez que publique una, además contenidos que solo envío a mi lista.


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