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En los diálogos, los personajes no sólo dicen, sino también exclaman, responden, apuntan, añaden, repiten, insisten, sugieren...

El proceso de escritura de un guion de cine consta de varias fases. Te las explicamos.

Te explicamos qué es la verosimilitud, por qué es tan importante en narrativa y cómo debes trabajarla.

El conflicto
o cómo dar cuerpo a una historia


Por César Sánchez


Caballos de ajedrez


Hoy es 23 de abril. ¡Feliz Día del Libro! En este artículo voy a hablar sobre un elemento importantísimo en narrativa: el conflicto. Explicaré qué es exactamente un conflicto, por qué resulta imprescindible que toda historia incluya uno y cuál es la forma de crearlo.

¿Qué es un conflicto?

Un conflicto, tal como lo entendemos en narrativa, es una confrontación entre dos o más fuerzas, una de las cuales, como mínimo, está encarnada en un personaje. Pondré un ejemplo, así podrás captar el concepto perfectamente:

En la novela Papillon, de Henri Charrière, se nos cuenta los intentos de un preso por fugarse de un penal de la Guayana Francesa. En esta historia tenemos, por un lado, a un personaje, Papillon, y, por otro, a todo un conjunto de fuerzas que se le oponen: los carceleros, la propia cárcel, con sus muros, la selva que tiene que atravesar, los indígenas, etc. Este enfrentamiento entre el prisionero y todas las fuerzas que actúan en su contra en su intento de evadirse del penal configura el conflicto principal de esta novela.

Un conflicto puede tomar formas diversas: puede ser un enfrentamiento en el que prime la acción física, como en el caso de la fuga de Papillon, que se ve obligado a recorrer una buena parte de Sudamérica en su huida, pero también puede ser un enfrentamiento dialectal. Es lo que sucede, por ejemplo, en aquellas historias en las que la lucha toma la forma de proceso judicial, como sucede en la novela Anatomía de un asesinato, de Robert Traver. En esta historia tenemos, por un lado, al abogado defensor, y, por otro, a los fiscales. Sus intereses son opuestos: el abogado defensor trata de librar a su cliente de un cargo por asesinato, y los fiscales tratan de que se le declare culpable. Un conflicto puede también no ser ni físico ni dialectal, sino consistir en la lucha de alguien consigo mismo, en su fuero interno: por ejemplo, su lucha podría consistir en una por superar una ruptura sentimental o una adicción.

¿Por qué es tan importante el conflicto en narrativa?

Un conflicto permite dar cuerpo a una historia. De hecho, se puede decir que el conflicto es la historia en sí. Sin conflicto, no tendremos peripecia que contar, sino una simple secuencia de acontecimientos sin interés dramático. De nuevo, lo mejor es ejemplificar:

Imaginemos que nos vamos una semana de vacaciones a, pongamos, Islandia. Llegamos allí en avión, nos alojamos en un hotel y hacemos varias excursiones en autobús por la isla: visitamos los géiseres, los volcanes, los lagos, probamos los platos típicos del país e incluso tenemos ocasión de conocer a su gente, que resulta ser muy agradable y hospitalaria. Al de siete días, cogemos el avión de regreso a nuestro país. Todo fue perfecto, sin un solo imprevisto, y así se lo contaremos a nuestros familiares y amigos: un viaje que valió la pena y que recomendaremos hacer.

Pues bien: aquí no hay ninguna historia que contar. Ha sido un bonito viaje, eso sí, pero cuando se lo contemos a alguien no le estaremos contando una historia: le estaremos contando un viaje, sencillamente. No tiene contenido dramático.

Ahora imaginemos esto: llegamos a la isla, nos alojamos en el hotel, y ya el segundo día, en la visita a los géiseres, el pasaje del autobús al completo es secuestrado por unos terroristas que claman por la independencia de una parte del país. Los secuestradores, armados con fusiles, nos llevan a unas cuevas, en las laderas del volcán Sneffels, y allí nos mantienen retenidos a la espera de que el gobierno ceda al chantaje. Pero el gobierno se mantiene firme, y los secuestradores, para presionar, ejecutan a uno de nuestros compañeros. Desesperados, decidimos fugarnos como sea. Tras un primer intento fallido, en el que mueren dos de nuestros compañeros, logramos escapar a través del volcán. Tras andar tres días por las montañas, llegamos sanos y salvos a un pueblo. Cuando regresemos a nuestro país, ¿tendremos en este caso una historia que contar?

La diferencia entre estos dos viajes es que en el primero no luchamos contra nada ni nadie, ni llegó a estar en juego nada importante, mientras que el segundo sí. En el segundo libramos una lucha contra los secuestradores y contra el volcán y estuvo en juego nada menos que nuestra vida.

Cómo construir un conflicto

Como he comentado, un conflicto es una situación en la que un personaje se enfrenta a alguien o a algo, o a sí mismo, por alcanzar algo que necesita. En esta definición aparecen ya indicados los elementos que conforman cualquier conflicto y que serán los que deberás conjugar para generar uno: 1) un personaje; 2) alguien o algo a lo que se enfrente ese personaje; 3) un objetivo a alcanzar; 4) una necesidad de alcanzar ese objetivo. Los explico a continuación:

En primer lugar, necesitarás, como mínimo, un personaje que encarne una de las fuerzas en liza. A este personaje lo llamaremos protagonista (de ese conflicto). El protagonista de un conflicto no tiene por qué ser un personaje humano: podría ser, por ejemplo, un animal o un robot. Sí que será necesario, en cualquier caso, que tenga capacidad de decisión y acción, ya que serán sus decisiones y sus acciones las que den forma a la historia.

Iré generando un conflicto, para ejemplificar. Imagínate que quiero crear uno para una historia de la que de momento sólo sé que transcurrirá en el Himalaya. Para elegir al protagonista no me voy a complicar: será un alpinista.

En segundo lugar, necesitarás un antagonismo: alguien o algo que se oponga al protagonista. Esta oposición puede estar encarnada en personajes (los antagonistas), pero también puede ser una fuerza de la naturaleza (un huracán), una fuerza sobrenatural (unos fenómenos paranormales), una construcción (un laberinto), el propio protagonista o cualquier otro tipo de adversidad u obstáculo. El antagonismo puede ser una combinación de fuerzas: por ejemplo, el protagonista podría verse enfrentado a un laberinto y, a la vez, a sus guardianes zombis.

Voy a decidir que a lo que se enfrentará el alpinista será a uno de los picos del Himalaya: a sus paredes y grietas, a la nieve y el hielo, al frío y a la altitud. Podría parecer que éste es el único antagonismo posible en este escenario, pero no así: por ejemplo, el antagonismo podría ser, que sé yo, el Yeti, o unos alienígenas, o un alpinista rival.

En tercer lugar, necesitarás un objetivo que el protagonista trate de alcanzar. Su consecución no deberá resultar sencilla, y es ahí donde entrará en juego el antagonismo, que se interpondrá entre el protagonista y su objetivo.

En mi ejemplo, voy a decidir que el objetivo que perseguirá el protagonista será rescatar a otro alpinista. No lo tendrá nada fácil, porque el otro alpinista estará en un lugar de difícil acceso, las condiciones climáticas serán adversas y el protagonista no tendrá la ayuda de nadie.

Por último, pero no por ello menos importante, tendrás que asegurarte de que una necesidad obligue al protagonista a alcanzar su objetivo. Será esta necesidad la que le involucre en la lucha y la que impida que pueda darse por vencido así como así.

En el ejemplo, voy a decidir que lo que obligará al protagonista a jugarse la vida será que el alpinista accidentado es su hijo. Con ello, el conflicto y el dramatismo estarán servidos.

Si uno de estos cuatro elementos flaquea, el conflicto se vendrá abajo. Por ejemplo, si el antagonismo no representa una oposición sería, la lucha no tendrá interés, y en este sentido se suele decir que una historia es tan interesante como interesante es su antagonista; y si el protagonista no tiene necesidad alguna de alcanzar lo que persigue, o esa necesidad no es sólida, no resultará creíble que se complique la vida metiéndose en ninguna lucha.

A menudo, cuando nos ponemos a trabajar una historia, el conflicto surge solo. Por ejemplo, si lo que voy a contar es la fuga de una prisión, el protagonista será el preso que se fugue, el antagonismo será la cárcel, su objetivo será fugarse y su necesidad será ser libre. Aún así, deberemos vigilar que los componentes estén equilibrados: si, por ejemplo, las medidas de seguridad en la cárcel son malas, el personaje tendrá todas las de ganar y su peripecia no resultará interesante; si, en cambio, las medidas de seguridad son buenas, pero el personaje, por llevar ya años encerrado y haberse acostumbrado a la cárcel, no tiene una necesidad imperiosa de escapar, su motivación será débil y el conflicto carecerá de solidez.




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