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5 funciones dramáticas que pueden cumplir los personajes de una obra de ficción)


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Por César Sánchez Ruiz



Capítulo 1


Día 145
Quédate en casa (con tus personajes)


El microbio no sólo se resiste a marchar, sino que está atacando con fuerzas renovadas. Para que puedas seguir quedándote en casa a escribir, aquí tienes un artículo en el que te doy a conocer cinco funciones dramáticas que pueden cumplir los personajes de una obra de ficción. Puedes usarlas para darles a tus historias el desarrollo que necesitan.

Las cinco funciones que voy a explicar son las correspondientes al aliado, el mentor, el traidor, el competidor y el esbirro. Aparte de estas cinco, existen otras (la víctima, el hombre / la mujer fatal, el guardián...), pero las dejo para otra ocasión.

Bien, veamos estas cinco funciones:

Un personaje cumple la función de aliado cuando, a cierta altura de la historia, se une al protagonista en la lucha que éste está librando por lograr aquello que necesita. La motivación del aliado no tiene por qué ser la misma que la del protagonista, sino que, simplemente, le interesará, por la razón que sea, lograr el mismo objetivo que él.

Por ejemplo, en una historia en la que el único heredero de una casa, tras mudarse a ella, haya notado una presencia extraña en una de las estancias, y necesite librarse de esa presencia, podría contactar con un parapsicólogo y pedirle que le ayude a investigar el asunto. El experto, si aceptase, pasaría a ser un aliado del protagonista. Su motivación no sería, sin embargo, vivir tranquilo en la casa, como sí lo desea el dueño, sino, por ejemplo, lograr evidencias de la presencia extraña y obtener reputación como investigador de fenómenos paranormales.

Gracias a esta alianza, el protagonista estará en mejor posición para lograr su objetivo. La alianza posibilitará también que la lucha tenga más desarrollo. Por ejemplo, entre ambos personajes podrían surgir desavenencias que el protagonista haya de resolver, o podría tener que auxiliar al aliado en caso de que este se vea en peligro, sufra un daño o se vea envuelto en problemas de cualquier otra manera, o el aliado podría dejar de colaborar con el protagonista, con lo que éste quedaría en una situación peor que en la que estaba. Un aliado podría, incluso, traicionar al protagonista y pasarse al bando contrario.

Si un aliado permanece junto al protagonista al lo largo de prácticamente toda la historia, adquirirá una buena parte del protagonismo de la misma, es decir, acabará siendo un coprotagonista de la lucha narrada.

En una historia puedes incluir también un mentor. Un personaje cumple esta función cuando enseña al protagonista cómo debe actuar para alcanzar el objetivo que está persiguiendo. El mentor suele ser alguien que ya recorrió en su momento el camino que el protagonista ha de recorrer ahora.

Por ejemplo, en una historia en la que alguien, para sacar a su familia de la pobreza, y también como venganza, decida asaltar las oficinas del director del banco que le engañó, y no tenga ninguna experiencia en robos, podría contactar con un antiguo ladrón de bancos para pedirle que le enseñe cómo debe llevar a cabo el atraco. Si este antiguo ladrón de bancos accede, se convertiría en el mentor del protagonista.

Con la inclusión de un mentor estarás, también, equilibrando la lucha entre el protagonista y su antagonismo: gracias al mentor, el protagonista adquirirá un conocimiento que le será útil para superar los obstáculos que se interpongan entre él y su objetivo.

Un mentor podría mantenerse al margen de la lucha que está librando el protagonista, y limitarse a enseñarle lo que necesita aprender, o, por el contrario, implicarse en ella e, incluso, acabar acompañándole en su peripecia, con lo que se convertiría en un aliado del mismo.

En la historia que he puesto de ejemplo, el antiguo ladrón de bancos podría darse cuenta de que tiene la oportunidad de revivir su época de forajido y, de paso, hacerse con un dinero que le permita llevar mejor su jubilación, y unirse al protagonista en su cometido.

Así como un mentor le facilita la lucha al protagonista, un traidor se la complica. Un personaje cumple la función de traidor cuando, llegado un momento en la historia, se pasa del bando del protagonista al bando contrario. Por lo general, el traidor llevará ya un tiempo preparando su acción abyecta y esperando el mejor momento para consumarla.

La traición podría producirse de manera totalmente sorpresiva o, por el contrario, haber sido esperada por el protagonista o por sus aliados. Por lo general, la traición dejará al protagonista en una peor situación que en la que estaba, ya que no sólo habrá perdido a alguien que le estaba ayudando en su lucha, sino que el bando contrario contará ahora con un nuevo efectivo. A menudo, una traición acaba suponiendo un giro en la historia (ver punto 7 de este artículo).

Por ejemplo, en una historia en la que alguien se haya enamorado de otra persona y esté tratando de conquistarla, y para ello le pida ayuda a un amigo, y éste empiece a ayudarle, el protagonista podría acabar descubriendo que su amigo se ha enamorado de la persona que estaba tratando de conquistar y que ahora ambos están juntos, lo que le dejaría prácticamente sin opciones de lograr su objetivo.

Otra forma de complicarle la vida al protagonista es incluir en la historia a alguien que persiga el mismo objetivo que persigue él, es decir, un competidor. A los obstáculos que el protagonista haya de superar para lograr aquello por lo que está luchando, se sumará el que represente la otra persona, que pretenderá lo mismo que pretende el protagonista y no estará de ningún modo dispuesto a compartirlo.

Por ejemplo, en una historia en la que un alpinista se haya endeudado en la organización de su ascensión a una cima remota que nadie haya coronado hasta el momento, y ahora necesite que la empresa tenga éxito para no quedarse en la ruina, podría incluirse a una alpinista rival que también esté tratando de ser la primera persona en coronar esa cima.

La presencia de un competidor le añadirá tensión a la historia, ya que el protagonista, lejos de poder relajarse, se verá obligado a actuar para evitar la fatalidad que supondría que su rival lograse su objetivo antes que que él. Por otro lado, el protagonista podría verse obstaculizado o, incluso, agredido por su rival, que, en su lucha particular, tratará de hacer lo posible por librarse de cualquier competidor.

Ya para acabar, una quinta función que puede cumplir un personaje es la de esbirro. Se trata de un personaje que está a las órdenes del antagonista principal. Así como un aliado ayuda al protagonista en su lucha, un esbirro se la dificulta.

Por ejemplo, en una historia en la que un ecologista se esté enfrentando al dueño de una fábrica, este dueño podría contar con un ayudante que le realice los trabajos sucios y que, por ejemplo, sea enviado a casa del protagonista para "convencerle" de que deje de meterse donde no le llaman.

Un esbirro puede aparecer para amenazar al protagonista, o para agredirle, o para causarle daño a una persona de su entorno. También puedes hacer que el protagonista, en su lucha por llegar hasta el antagonista principal o para robarle algo que éste posea, tenga que incursionar en sus dominios y enfrentarse antes al esbirro, que, como buen servidor, rondará por allí.

Al igual que un protagonista puede contar con más de un aliado, un antagonista puede contar con más de un esbirro. Y al igual que un aliado, llegado el momento, puede traicionar al protagonista y pasarse al bando contrario, un esbirro, por el motivo que fuese (porque se arrepienta de su actitud, o porque se enamore de uno de los personajes del otro bando, o porque quiera vengarse de su jefe, por ejemplo), podría traicionar a la persona a la que sirve y unirse a la cruzada del protagonista.

Bueno, espero que lo explicado te haya resultado interesante.

¡A seguir escribiendo y resistiendo!


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