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Taller de Escritores >> Técnicas narrativas y de escritura >> La técnica de los diálogos
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El pleonasmo es un recurso retórico que consiste en situar en una misma expresión dos conceptos de igual significado.

Cuatro errores de escritura detectados con frecuencia en el trabajo de nuestros alumnos.

El oxímoron es un recurso literario que consiste en situar en una misma expresión dos conceptos de significado contradictorio obteniendo con ello un significado nuevo.

La prolepsis es un recurso narrativo que consiste en adelantarle al lector un hecho del futuro.

La analepsis es un recurso que nos permite romper la línea temporal de una narración. Se emplea frecuentemente en narrativa.

¿Sabías que no por ser mayúscula una letra se libra de llevar tilde?

El punto de vista es la perspectiva empleada para narrar una historia. Cuando el narrador es un personaje, el punto de vista siempre será el del propio personaje, pero si usamos un narrador externo a la historia, tendremos que "ubicarlo" en algún sitio.

La técnica denominada escritura libre consiste en escribir ininterrumpidamente durante un periodo prefijado de tiempo (por ejemplo cinco o diez minutos), plasmando en un papel las ideas o los pensamientos que le pasen al escritor por la cabeza.

Una de las decisiones más importantes que deberemos tomar antes de empezar a escribir un relato o una novela es quién será el narrador de la historia.

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La técnica de los diálogos





Los diálogos es uno de los recursos narrativos que más cuesta dominar. A continuación damos algunos consejos que te ayudarán a hacer hablar a tus personajes de manera correcta:


1. La voz del personaje debe ser la suya, no la del escritor

La voz con la que hable un personaje deberá ser la suya propia, y no la del escritor. Así, si el personaje que habla es un niño, deberá expresarse como lo hacen los niños, con frases sencillas y mostrando una cierta inocencia. En cambio, si el personaje es, por ejemplo, un pirata curtido, se expresará de una manera muy distinta:

—No, yo no —dijo Silver—. Flint era el capitán; yo era solamente su cabo, ¡qué podía ser con mi pata de palo! El mismo cañonazo que dejó ciego a Pew se llevó mi pierna. Fue un excelente cirujano el que terminó de cortármela, sí, con título y todo, y sabía hasta latín... Aunque eso no le salvó de que lo colgaran como a un perro y lo dejaran secándose al sol, como a todos los demás, en Corso Castle. La gente de Roberts... Todo les vino por mudarles los nombres a sus barcos, cuando les pusieron Royal Fortune y otros nombres así. Como si se pudiera cambiar el nombre de un barco.


2. El personaje debe hablar según la situación en la que se encuentre

Las voces de los personajes no sólo deberán ser distintas entre ellas, sino que un mismo personaje deberá expresarse de manera diferente según la situación en la que se encuentre en el momento de hablar. Así, si está cenando tranquilamente en un restaurante, podrá hablar con calma, dar detalles, aclarar... En cambio, si está en medio de un tiroteo, deberá limitarse a dar indicaciones rápidas a sus compañeros.

El humo de los disparos hacía irrespirable el aire del fortín, pero esto no era todo desventajoso. Mis oídos estallaban con la confusión de gritos, fogonazos, detonaciones y gemidos de dolor.
—¡Salgamos, muchachos! ¡Fuera todos! —gritó el capitán—. ¡Vamos a luchar a campo abierto! ¡Los machetes!


3. El personaje debe hablar según el interlocutor al que se dirige

También deberás tener en cuenta la audiencia. Si el personaje le está hablando a un amigo, su tono será relajado. Si se dirige a un superior, se expresará de manera formal. Y si le habla a un niño, su forma de expresarse será otra.

—Y ahora, señor —continuó el doctor—, puesto que no ignoro su desagradable presencia en mi distrito, podéis estar seguro de que no he de perderos de vista. No sólo soy médico, también soy juez, y, si llega a mis oídos la más mínima queja sobre vuestra conducta, aunque sólo fuera por una insolencia como la de esta noche, tomaré las medidas para que os detengan y expulsen de estas tierras. Basta.


4. El personaje no debe decir aquello que no necesita decir

Los personajes nunca deben informar directamente al lector de algo. Sus palabras deben salir de ellos mismos, es decir, estar motivadas por una necesidad de comunicar algo a sus interlocutores en la ficción, y no hablar para que el lector sepa aquello que le hace falta saber. El escritor debe hacer decir a los personajes lo necesario para que el lector pueda seguir el desarrollo de la historia, pero debe hacérselo decir de manera que no parezca forzada.

—¡Cuándo! ¡Por todos los temporales! —gritó Silver—. Bien, pues, si quieres saberlo, te lo voy a decir. Será lo más tarde que pueda. Entonces será el momento. Tenemos a un marino de primera, al capitán Smollett, que está gobernando y bien nuestro barco; están el hacendado y el doctor, que guardan el plano... ¿sabemos acaso dónde lo esconden? No lo sabemos ni tú ni yo. Así que pienso que lo mejor es dejar que el hacendado y el doctor encuentren el tesoro para nosotros, y cuando ya lo tengamos a bordo, ¡por todos los diablos!, entonces ya veremos. Si yo tuviera confianza suficiente en vosotros, malas bestias, dejaría que el capitán Smollett nos llevara hasta medio camino de regreso, antes de dar el golpe.



Los textos pertenecen a la La isla del tesoro, de Robert L. Stevenson.







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