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Consejos para escribir un diálogo literario
-Un diálogo escrito debe parecer real, pero para ello no tiene que escribirse como un diálogo real. Al hablar, dejamos las frases a medias, repetimos frases o fragmentos de frases, incluimos latiguillos (¿sí? ¿sabes?, vale, claro...) En un diálogo escrito, se debe prescindir de aquellas partes de una conversación que no aporten información, aunque vigilando siempre de no restarle autenticidad y frescura al habla del personaje.
-Un diálogo debe ser dinámico: no debe consistir en una secuencia monótona de preguntas y respuestas. La réplica de un personaje a otro no tiene por qué ser la respuesta a la última pregunta. Puede, por ejemplo, ser un cambio de tema o una nueva pregunta.
-Los diálogos no deben decirlo todo: como las personas en la vida real, los personajes pueden ocultar información, de manera deliberada o no. Es normal que haya reticencias entre ellos a confesar íntegramente lo que piensan. Esta falta de información de los unos acerca de los otros puede llegar a complicar muy positivamente las tramas de las historias.
-El uso de los marcos de cita ("él dijo", "ella contestó", "él explicó"...) debe dosificarse si el diálogo es largo. Para ello, se puede substituir los "dijo" por acciones o por descripciones de estados de ánimo o pensamientos de los personajes que indiquen quién habló o hablará.
-En ocasiones, resulta conveniente substituir el verbo "decir" de los marcos de cita por otro verbo más específico: "afirmar", "asegurar", o "insistir", por poner algunos ejemplos. Este tipo de verbos, no obstante, sólo debe ser usado de manera ocasional y cuando esté plenamente justificado, pues de lo contrario, corremos el riesgo de robarle protagonismo a las palabras del personaje, que son las que en definitiva deben sostener el interés de una escena dialogada.
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