Taller de Escritores de Barcelona
Cursos literarios online
Mapa del sitio
PRINCIPAL
CURSOS ONLINE
DIARIO DEL TALLER
CONCURSOS
PARTICIPA
RSS
CONTACTA CON NOSOTROS
Inicio
>> Aula de corrección
Sobre nuestro taller
Presentación
Cursos online
Nuestro método
Preguntas frecuentes
Escríbenos
Subscríbete gratis
Diario del taller
Convocatorias de cursos
Nanorrelato del día
Haiku del día
Premios y concursos
Aula de corrección
Introduce tu e-mail
Novela y relatos
El curioso incidente del perro a medianoche
Mark Haddon
Seda
Alessandro_Baricco
Más contenido
Nanorrelatos
Haiku del día
Citas y frases célebres
AULA DE CORRECCIÓN
En esta sección realizamos correcciones de textos que nos enviáis. Para cada texto publicamos uno o varios comentarios, en los que destacamos tanto sus aspectos positivos como sus errores. Si deseas participar, y no tienes miedo a que te lo destripemos,
envíanos tu texto
, tratando que no ocupe más de media página. Publicamos revisiones periódicamente.
19-10-2009
Errores frecuentes
En esta entrada vamos a aprovechar para dar a conocer algunos errores que aparecen con frecuencia en los textos que corregimos en nuestros cursos.
- Las expresiones del tipo "detrás mío" o "delante suyo" son incorrectas. Lo correcto es escribir "detrás de mí" (o "tras de mí") o "delante de él".
- El pronombre "ti" nunca lleva tilde. Este error es muy común, y se produce por analogía con el pronombre "mí", que sí la lleva. En castellano, los únicos monosílabos que llevan tilde son "mí", "sí", "dé", "sé", "té", "tú", "qué", "cuál", "quién", "más" y "ó". A esta tilde se la denomina "diacrítica", ya que permite la distinción de la palabra de otra que tiene un significado distinto. Aparte, hay otros monosílabos que pueden llevar o no llevar tilde, como "guión".
- El uso de las palabras "opción" y "alternativa" a menudo no es el correcto. No debemos escribir, por ejemplo, "tengo dos opciones: ir o no ir", sino que debemos escribir "tengo dos opciones: ir y no ir" o bien escribir "tengo esta alternativa: ir o no ir".
- A menudo detectamos palabras o expresiones redundantes. Por ejemplo, en la frase "Frecuentaba ese bar a menudo." existe una redundancia, ya que el significado del verbo "Frecuentar" ya lleva implícito el de "a menudo". Por la misma razón, expresiones como "estoy indeciso sin saber muy bien qué hacer" o "trepar hacia arriba" son también redundancias y conviene no hacer uso de ellas. En cambio, sí es posible redundar una expresión si con ello obtenemos un "pleonasmo". En breve publicaremos en nuestro diario literario un artículo sobre este recurso estilístico.
19-10-2009
Texto enviado por Juan Padilla Herreros
(...) y sus amigas siempre expresaban todo desde el corazón. Sin pensarlo
,
me apr
ó
ximé
, quería cautivar su humedad, pero se alej
o
un poco alterada: "
n
o debes tocarme, siempre que esté mojada perduraré". Su respuesta me causó una curiosidad casi morbosa, no lo concebía (...) y le pregunt
e
: "¿
d
e dónde vienes
?.
" "
Mira, mi vida llega a partir de los sentimientos, broto de las emociones, alegres y tristes, en estos momentos es el alumbramiento, la fuerza de la semilla que empuja a mi nacimiento, me deslizo rodando, (...) aunque puedo asegurarte que mi final no siempre es trágico.
"
Estaba absorto en el sonido de su voz, y le dije:
"
p
or qué lo de trágico si, a mí me pareces muy hermosa
?
a
brazarte me gustaría
, s
i me lo permites te diría que la luz que reflejas me enamora.
" "
Siento decirte que no puedes tocarme. Con ello
,
me destruirías. Te confieso que me muero por fundirme con tu entusiasmo
,
pero ello demolería mi vida." (...)
Comentario de Taller de Escritores
Gracias, Juan, por enviarnos este texto. Lo primero que apreciamos en él es que los diálogos no están en líneas de texto aisladas, sino que aparecen en los mismos párrafos que el texto atribuible al narrador. Este estilo de mostrar los diálogos de los personajes se denomina "directo libre". El narrador, al usar este estilo, reproduce literalmente las palabras del personaje, pero las hace formar parte de su propio discurso. Con ello se consigue un tono más intimo, más personal, del texto en general.
En este texto, las palabras de los personajes, en algunos casos, no parecen propias, sino que se nota que son expresiones puestas en sus bocas por el narrador. Los personajes, en un texto narrativo, deben expresarse de manera creíble, no con la voz del narrador sino con la suya propia.
El texto tiene algunos errores de puntuación, de mayúsculas y por falta de tilde. Los hemos marcado en rojo (o en azul, cuando ha sido necesario añadir algo). En particular, nunca se debe poner punto y seguido tras un signo de cierre de interrogación, y las frases de los personajes, en el estilo de diálogo usado, deben comenzar siempre con mayúscula.
20-09-2009
Texto enviado por Virtudes Velázquez
Contornos suaves y delicados. Arenas finas que se escurren entre
tus
dedos
cual si fuesen un sedoso velo (*)
. Hermosos amaneceres y desgarradoras puestas de sol. Placeres para cualquier ojo humano. Un
sin fin
de colores y tonalidades que varían según la hora del día. Paz. Soledad. El tiempo no importa; vives el hoy y no atañe el mañana, ni el ayer. Soy un nómada. Mi nombre es Aswad. Soy feliz. Amo mi tierra. Amo mi mundo.
A
mi vida. Tengo quince años. Soy el mayor de mis hermanos. El sol ya está en su punto álgido. Llevo caminando junto a mi padre desde mucho antes del alba. Mi madre y mis hermanas esperan en la
haima
a que regresemos con el agua. Mis otros hermanos han ido a una aldea al otro lado de las montañas. Pronto volveremos a irnos a otro lugar y dejaremos atrás las dunas. Ésa es la vida de un berebere, la mía. Padre me enseñó a mirar siempre hacia el Sur. El Sur es nuestro punto de mira. Nunca dejamos de otear el horizonte en la noche buscando la constelación de la Cruz meridional y, en el día, el corazón señala hacia allí. Los hombres duros del desierto lo saben. Hay que saber pactar con el desierto, adaptarte a él, captar su esencia. Si te paras y te quedas quieto, aprendes a escuchar el silencio, oyes los latidos de la tierra, sientes todas sus vibraciones. Vas descalzo y tus pies acarician el suelo. Te sientes a gusto, libre, feliz, grande…
Comentario de Taller de Escritores
Lo primero que corregiríamos en este texto sería el uso de la voz narradora. En el texto, se alterna un narrador en segunda persona ("vives el hoy y no atañe el mañana...", "Si te paras y te quedas quieto, aprendes a escuchar...") con una voz en primera persona ("Soy un nómada. Mi nombre es Aswad. Soy feliz.", "Llevo caminando junto a mi padre...") e incluso con una voz en primera plural ("Pronto volveremos a irnos a otro lugar...", "El Sur es nuestro punto de mira. Nunca dejamos de otear..."), etcétera. En un texto narrativo, es importantísimo no variar la voz narradora a lo largo del mismo (a menos que esté plenamente justificado), y esto incluye la forma verbal empleada. Para saber más detalles sobre el uso del narrador, puedes leer el comentario que le hicimos al texto de Pilar Bowen el día 20-05-2009, o bien leer esta
entrada de nuestro diario literario
.
También haríamos algunos retoques en el estilo. Vemos que la narración se limita exclusivamente a una sucesión de frases enunciativas: "El tiempo no importa", "vives el hoy", "Soy un nómada", "Mi nombres es...", "Amo mi tierra", "El sol ya está en su punto álgido", "Mi madre y mis hermanas esperan", "Ésa es la vida de un berebere", "Vas descalzo y tus pies acarician el suelo", etc. A este estilo se le llama
asertivo
, y en general no es apropiado para una narración. Puede ser apropiado para un informe técnico, o para un texto similar, pero no para relatar una historia. Un narrador, tanto si habla para sí mismo como si les está explicando la historia a otros, debe intercalar frases adversativas ("pero...", "aunque...", "sin embargo..."), mostrar duda, incerteza ante lo que cuenta, rectificarse o corregirse a sí mismo a medida que narra, etc. De alguna manera, debe "dialogar" con su propio relato, y no reducirlo a una mera sucesión de afirmaciones o negaciones. Como ejemplo de texto correcto no asertivo, podéis leer este conocido
fragmento de "El guardián entre en centeno"
, de J. D. Salinger.
Por último, comentar que algunas de las expresiones usadas en el texto (como la marcada con un asterisco) no resultan del todo apropiadas para un narrador berebere de 15 años, como es el caso. Hemos marcado también en rojo otras incorrecciones que hemos detectado. En particular, la de primera línea, el uso incorrecto de los adjetivos posesivos para referirse a partes del cuerpo, es un error habitual que ya hemos tenido ocasión de comentar en otras entradas de esta página.
30-08-2009
Texto enviado por Josep Maria Rodríguez
Calor, mucho calor, hasta las ideas licuadas resbalaban por
mis sienes
. Quizá por ello no era consciente de dónde estaba ni
el
porqué. De repente, y de forma incontrolada, di un salto y me abalancé contra la luz que veía frente a mí. La puerta de la sauna se abrió y quedé inconsciente, tendido en el suelo del gimnasio.
Comentario de Taller de Escritores
En este texto, a nivel de redacción, sólo corregiríamos la expresión "de dónde estaba ni el porqué", de la que quitaríamos el artículo determinado (tal como hemos marcado en rojo). Y aunque no tocaríamos el fragmento marcado en azul, aprovechamos para recordar el uso correcto de los adjetivos posesivos usados con partes del cuerpo, tal como ya comentamos en la entrada del día 28-05-2009.
El texto es un microrrelato, y como tal tiene planteamiento, nudo y desenlace. Para potenciar el efecto de la sorpresa final, desarrollaríamos un poco más el nudo (es decir, la parte central del relato, en la que el protagonista lucha por resolver el problema que se le ha presentado). Añadiríamos apenas una frase más (para no desvirtuar el texto), en la que la situación empeorase y obligase al personaje a buscar una salida al conflicto planteado. Por ejemplo, bastaría con indicar que le empieza a faltar el aire. De esta manera el texto estaría, en nuestra opinión, bien proporcionado.
18-08-2009
Texto enviado por Gabriel Monti
“No sé.”
“Le hago la más grande.”
“¿Cuestan lo mismo?”
“Hacemos las grandes y después si quiere las recorta, salen igual.”
(1) El joven sonrió.
“¿Hacemos cuatro o quiere la promoción de ocho?”
“Cuatro.”
“¿Trajo saco y corbata?”
El joven se abotonó la remera, avergonzado.
“No importa, acá tengo todo.”
(2) Cuatro, anotó la mujer.
“¿Tiene apuro?”
“¿Cómo?”
“
¿
Las quiere para hoy, para mañana o para ahora
,
y saco la Polaroid
?
”
“¿Polaroid? No, para mañana.”
“Al fondo va a encontrar saco y corbata. Póngase la camisa encima de la remera”, indicó la mujer, y después se miró las uñas.
Comentario de Taller de Escritores
En este texto encontramos algunos localismos del cono sur de Sudamérica, como son las palabras "remera" (camiseta) y "saco" (chaqueta o americana). Existen muchos otros localismos propios de Sudamérica que se refieren a prendas de vestir, como son, por ejemplo, "pollera" (falda) o "malla" (traje de baño).
El texto es un diálogo redactado en estilo directo (es decir, reproduciendo textualmente las frases de los personajes) y en lo que se conoce como "notación inglesa", es decir, sin usar guiones y encerrando las citas de los personajes entre comillas. Observemos la diferencia con el estilo utilizado en el anterior texto corregido (el día 07-08-2009) que estaba redactado con la notación tradicional española. Ambas notaciones son válidas.
El diálogo está bien redactado. No obstante, se podría mejorar en lo relativo a lo frase marcada en rojo como (2). Esta frase da la sensación de estar algo descolocada con respecto a la cita que le da pie en el diálogo ("¿Hacemos cuatro o quiere la promoción de ocho?"), que aparece varias líneas antes. Por otro lado, la frase marcada como (1) no representa a nuestro entender una reacción del todo natural a la cita que la precede (por lo menos en el contexto del fragmento), ni tampoco introduce la siguiente frase de manera adecuada.
07-08-2009
Texto enviado por Felipe Marino
-Me es difícil entenderte –dijo él, con un suspiro.
Vislumbró entonces sus húmedos ojos, desplegó un trozo de terciopelo del bolsillo y se los secó tristemente pero con decisión.
-No fue el momento debido -se dijo-. ¿En serio no lo fue?
–Estoy fingiendo -pensó-. Éste y todos los momentos fueron simplemente perfectos.
Quiso sentir su piel con los dedos, quiso comer su cuello mordisco por mordisco y tejer en su pelo un beso infinito. Pero no lo hizo, solo sonrió.
–Me es difícil entenderte- repitió –Pero por el momento no pienso ni quiero entenderte, por el momento solo pienso que quiero quererte-
Comentario de Taller de Escritores
Este fragmento (como curiosidad diremos que en él no aparece ninguna 'a') incluye varias líneas de diálogo (cuatro, para ser exactos) de las cuales dos, en nuestra opinión, son incorrectas. Las hemos marcado en rojo. En ellas, el personaje no está hablando, sino pensado (los verbos utilizados en los marcos de cita son “se dijo” y “pensó”, respectivamente). Por lo general, la expresión de pensamientos de un personaje es más adecuado realizarla a través del uso del discurso indirecto, es decir, introduciéndolos mediante la conjunción "que":
Pensó que estaba fingiendo, que aquel y el resto de momentos habían sido simplemente perfectos.
...o bien usando una notación de comillas, del tipo:
“Estoy fingiendo”, pensó. "Este y todos los momentos fueron simplemente perfectos."
En breve publicaremos en nuestro diario literario un pequeño artículo con información útil sobre el uso de los diálogos en los textos narrativos.
04-08-2009
Texto enviado por María Castillo
(...) pronto se encariñan con este extraño ser, que parece siempre estar necesitado de protección, terriblemente herido, aislado y al mismo tiempo despreocupado y sociable hasta niveles tan altos como preocupantes. Si les preguntas por ella
,
seguramente sonrían, digan lo mucho que la conocen e intenten demostrarlo contándote su peculiar forma de ser, sus pequeñas virtudes y sus graciosos defectos, con los que
,
lejos de ofender, tan sólo consigue caerte mejor. Todo ello características superficiales.
Sin embargo, debes ser muy selecto si lo que te interesa saber es su película favorita, el artista que más sentimientos despierta en ella, el número de hermanos que tiene, lo que de verdad ocurre en su vida... No, eso no podrá respondértelo ninguno, por mucho que sonría.
Parece que muchos (...) saben de ella. Sin embargo
,
ahí esta, paseando sin caminar,
espirando
sin aspirar, cruzando avenidas deseando no tener que encontrarse con nadie, no tener que fingir. Deambula
sintiendo
todo lo que hay a su alrededor pero sin prestar demasiada atención a nada,
deseando
conocerte pero
suplicando
no encontrarte nunca.
Comentario de Taller de Escritores
Gracias, María, por enviarnos tu texto. En general el estilo es bueno, aunque en nuestra opinión sufre de falta de visibilidad por carecer de elementos concretos (como ya comentábamos en la corrección que le realizamos a Rosa Arias-Yagüe en fecha 22-05-2009). Esto se puede subsanar fácilmente. A modo de ejemplo, podrías modificar la frase “debes ser muy selecto si lo que te interesa saber es su película favorita” por la frase “debes ser muy selecto si aspiras a que te cuente que su película favorita es Casablanca”. De esta manera, ayudas al lector a visualizar la narración en su mente.
Aprovechamos también para hablar un poco sobre el uso de las comas. Hay proposiciones que se pueden separar con coma o no, siempre dependiendo del contexto y si la omisión de la coma no da lugar a confusión. En tu caso usas bastante la coma y no hay ningún error en ello, pero podrías perfectamente prescindir de algunas de ellas para agilizar el texto. Por ejemplo, la coma tras la proposición “Si les preguntas por ella” es a nuestro parecer prescindible. En cualquier caso, sí que creemos que falta una coma antes de la proposición "lejos de ofender", en el primer párrafo.
También comentaremos que en la última frase usas tres gerundios (y otros tres en la penúltima). Es recomendable no abusar de esta forma verbal, y substituirla dentro de lo posible por expresiones análogas.
Por último, comentaremos que el verbo espirar (escrito con ‘s’) es un verbo correcto cuyo significado es ‘expeler el aire aspirado’, un significado distinto al del verbo expirar (escrito con ‘x’), que significa ‘fallecer o morir’.
05-06-2009
Texto enviado por Verenize Angee
ELLA mira el horizonte, el viento le da su medicina de pájaros, la tarde gris embelesa su mirada, parece que todo expirara sin el resplandor de la luz, que los cuidados pudieran desfallecer, que la voz de los seres amados se pudieran rendir, que de verdad la noche le supiera arrebatar las lagrimas
y que
la avena caliente perdiera su ánimo
y que
de pronto
se desaparecieran
los ungüentos y las gotas para ojos, pero confía que la noche le duerma y le solace los monstruos del desengaño de la soledad.
ELLA se pega como musgo húmedo, como liquen antiguo y blando, ella es blanda como pan comido, buena como pan, es un toro, es un cordero de mancha oscura en el hocico, padece el mal de los obedientes, el bien de las luciérnagas, el aprieto de las crisálidas y el dolor de los payasos...
Comentario de Taller de Escritores
El hecho de que el castellano sea una lengua tan extendida hace que abunde en localismos. En el texto hemos marcado uno en azul. El verbo 'desaparece' generalmente se usa sin el pronombre reflexivo 'se', pero en algunas zonas del continente americano (en los Andes, por ejemplo) el pronombre sí se usa. En España, sin embargo, este uso del verbo sería marcado como incorrecto.
En rojo, sin embargo, hemos marcado lo que a todas luces sí consideramos un error. Aunque el texto tenga un tono poético o evocador, que permita que sus frases se alarguen, poner más comas de las utilizaríamos en un texto narrativo convencional, etc., hemos de tratar de mantener siempre un ritmo y una coherencia entre las distintas proposiciones que componen las frases. En este texto no sólo no se logra esa cadencia, sino que se llega a cometer el error señalado: al jugar con nuestras frases podemos perfectamente utilizar sólo comas, o no usarlas y separarlo todo usando siempre la preposición 'y', o usar ésta sólo al final de la frase, como se hace convencionalmente, pero lo que no debemos hacer es separar en una frase los primeros elementos con comas y los dos últimos con 'y', y ya no sólo porque pueda considerarse un error gramatical, sino porque se rompe el ritmo de la lectura.
28-05-2009
Texto enviado por Juliano Ortiz
El estudiante rubio luego de caminar las doce cuadras o puertas
, que hay entre su casa y la escuela,
se encontró impensadamente en un desierto de arena, bajo un calor como una mano gigante que lo comprimía. Se refregó los ojos notando un leve mareo, una niebla insistente...
Alzó la vista e incrédulo vio acercarse a decenas de personas corriendo. Todas lo miraban con un gesto de extrañeza, hasta que una de ellas, un viejo de barba espesa y anteojos circulares como ruedas, le habló en un lenguaje inentendible. El estudiante no podía salir de su asombro y sólo negaba con
su cabeza
.
Comentario de Taller de Escritores
Del texto enviado por Juliano hemos seleccionado dos párrafos que nos sirven para hablar sobre otros tantos errores que suelen cometerse con frecuencia. Uno de ellos aparece con la proposición que hemos señalado en el primer párrafo ("que hay entre su casa y la escuela"). Esta es una
proposición subordinada adjetiva
, que califica al sustantivo "las doce cuadras o puertas". y más concretamente
especificativa
, ya que se usa para especificar a qué cuadras nos estamos refiriendo. Como tal, no debe ir entre comas. En cambio, si la proposición hubiera sido
explicativa
, es decir, si se tratase de un complemento usado únicamente para explicar alguna cualidad de las cuadras sin intención de especificar a cuáles nos referimos, entonces sí debería ir situada entre comas. En el caso que nos ocupa, si no usásemos ninguna proposición, el lector no sabría a qué cuadras nos referimos, y la frase quedaría coja. Por este motivo, debemos usar una proposición para aclararlo y ésta será necesariamente explicativa (y no ir entre comas). Lo que sí debemos situar entre comas en esta frase es toda la proposición que va desde la palabra "luego" hasta la palabra "escuela".
El otro error que hemos señalado consiste en haber haber usado un adjetivo posesivo ("su") para referirse a una parte del cuerpo (la cabeza) sin tener dudas de a quién pertenece. En estos casos, debemos usar un artículo determinado ("la", en este caso). Así, debemos escribir "me he cortado un dedo" y no "me he cortado mi dedo", o "la bala me alcanzó en la pierna" y no "la bala me alcanzó en mi pierna".
22-05-2009
Texto enviado por Rosa Arias-Yagüe
Se dijo a sí misma que no había pasado nada extraordinario, que montones de
hombres y mujeres
experimentaban algo similar a lo que ella había vivido. No había más que mirar las
estadísticas
, de las que
revistas o periódicos
se hacían eco cada vez que se les ocurría profundizar (si es que eso era posible) en un tema tan de moda como eterno y complicado, el del amor en las relaciones de pareja. ¿Por qué entonces se sentía tan removida por dentro? Pensó en ello. En verdad, su vida era perfecta hacía un año. Bueno, no del todo perfecta, pero casi. De lo que no cabía duda es que, hasta ese momento, la separación era un asunto que se había colado en su vida, exclusivamente, como tema de conversación. Nunca se lo planteó como una posibilidad y mucho menos como una amenaza. No para ella, no para ellos.
Sin embargo, durante el año que había pasado en
Londres
, algunas de sus convicciones más profundas se habían venido abajo. Y ahora,
su café se enfriaba
mientras ella miraba al futuro con una mezcla inexplicable de ilusión y tristeza.
Una lágrima resbaló por su mejilla
y
una sonrisa asomó
a
sus labios
como la viva imagen de esos sentimientos. Decidió ponerse a escribir, como había estado haciendo desde que llegara a esa ciudad.
Buscó en el bolso su cuaderno Moleskin negro y lo sacó
.
Lo supo al instante, antes de
abrirlo
. Le bastó
pasear las manos por sus tapas negras
. No necesitó
quitarle la goma
, pero se la quitó. No necesitaba el
marcador de páginas
para ir a
la página precisa
, pero se dejó guiar por él. Tan pronto lo abrió, distinguió claramente
la letra de Ray
: “este cuaderno te pertenece a ti mucho más a que mí. Espero que no te parezca mal que yo me quede con el tuyo. Quizá en ellos perdure lo que, de otro modo, no se puede prolongar. Siempre.” Y después, había
un garabato a modo de firma
.
Comentario de Taller de Escritores
A nivel de redacción, lo único que corregiríamos es la expresión "una sonrisa asomó a sus labios" que aparece en el segundo párrafo. El uso correcto sería "una sonrisa asomó
en
sus labios". La preposición "a" sólo debe acompañar a este verbo en su voz reflexiva ("asomarse"), que en este caso no parece apropiado usar. Por esta misma razón decimos "el sol asomó en el horizonte" y no "el sol asomó al horizonte". Por lo demás, el texto está impecablemente redactado.
A nivel de estilo, le haríamos una mejora en el primer párrafo, ya que creemos que sufre de falta de
visibilidad
. Nos explicaremos. Hemos marcado en negrita a lo largo del texto todas las palabras cuyo significado es concreto y particular ("Londres", "su café", "una lágrima", "tapas negras", "quitarle la goma") y ello nos revela que el primer párrafo carece de ellas, que por el contrario contiene únicamente frases de significado general o sustantivos abstractos ("vida perfecta", "relaciones de pareja", "separación", "asunto", "vida", "conversación", "posibilidad", "amenaza"). Las únicas palabras cuyo significado podríamos de alguna manera visualizar son las marcadas en azul, y aún así están empleadas en plural, sin particularizar. En una narración, es fundamental alternar la existencia de frases genéricas que reflejen ideas con palabras o acciones de significado particular, para que el texto sea "visible", es decir, para que el lector pueda "ver" lo que se le está narrando. Esto sí sucede en los párrafos segundo y tercero, que nos permiten "ver" a la protagonista buscando su cuaderno Moleskin de tapas negras, abriéndolo y leyéndolo. Estos párrafos logran la "inmersión ficcional" del lector en el relato. En el primer párrafo, en cambio, entendemos lo que en él se nos narra pero no llegamos a visualizarlo. Aunque en el párrafo se nos describa un pensamiento o inquietud, se podría aderezar con, por ejemplo, una breve descripción de la protagonista sentada en la mesa, o mirando por la ventana.
20-05-2009
Texto enviado por Pilar Bowen
No quedan ya pensamientos que no hayan sido bañados en tinta y puestos a secar en papel. Mi tinta no es mejor que otras, mi mano no es más veloz ni mis pensamientos únicos.
¿Cómo poder hacerte sentir algo nuevo?
Comienzo a moldearte, siento la pluma encarnarse en mí, la siento como una extensión de mi mano, unas alas desplegándose para alzar vuelo, una espátula que se mueve bajo el mandato de mis pensamientos que
moldeará tu cuerpo dándote forma y con mi último pensamiento será tu corazón que desprendiéndose de mí comenzará su latido
.
Vas tomando forma, te pareces a mí y no quiero, vuelvo al principio, no debo olvidar lo que quiero. Ya no eres como yo, eres mejor, solo el brillo de mis ojos conservas, algo único y difícil de descifrar. Tu torso yace inmóvil sobre este altar. Me retiro, te observo, te toco, recorro tu cuerpo. Un simple deseo, una ilusión, un pensamiento que ahora tiene su principio y su fin.
Mi obra está acabada. Mi último suspiro espera impaciente salir.
Sal a la luz, recorre mundo, habla todas las lenguas, roza todas las manos y deja en ellas la huella de tu tacto. Ábrete y déjate ver, que deseen poseerte y no dejarte correr. No seas una simple historia, una anécdota que contar,
se
vida y da vida.
Los ojos cerrados te sentirán igual, una mera repetición. Pero habrá alguien en el mundo que sabrá ver el brillo en tus ojos.
Comentario de Taller de Escritores
Este es un texto interesante que nos permite hablar sobre lo que se denomina
la voz narradora
. En este texto (un monólogo) alguien que está escribiendo se dirige en su discurso al propio texto que está creando, hablándole como si fuera una persona. El
narrador
es este personaje que escribe ("mi mano no es más veloz...") y el discurso va dirigido en prácticamente todo el fragmento al texto que escribe ("Comienzo a moldearte..."). Generalmente, en un discurso escrito, hay que tratar de mantener siempre la misma voz narradora a lo largo del mismo, en el sentido de que no debe cambiarse quién narra, a quién va destinada la narración ni tampoco con qué estado de ánimo o con qué actitud se narra. En este texto, vemos que el narrador sí que siempre es el mismo (el personaje al que imaginamos sentado en una mesa escribiendo), pero que su discurso no siempre va dirigido al texto que está escribiendo. Por ejemplo, en la frase marcada en azul, el personaje que narra pasa de hablarle al texto a volver a hablar consigo mismo, a dirigirse a sí mismo. Esto no es un error de por sí, la voz narrativa puede cambiar, siempre que sea justificado, y en este caso puede deberse perfectamente a que el personaje que narra, por un instante, al retirarse y observar el papel, vuelve a hablar para sí mismo. Pero la primera frase en rojo, en cambio, puede descolocar, porque si va dirigida al texto, queda algo abstracta, y si va dirigida a otro interlocutor, genera al de poco (al inicio del siguiente párrafo) un primer cambio en la voz narradora que sumado al que vendrá luego puede desorientar al lector.
Por otro lado, comentar que el final del segundo parrafo se puede depurar un poco, reordenando la frase y añadiendo por ejemplo algún punto y seguido (como está muy bien hecho en los párrafos tercero y quinto). En este mismo párrafo, hay una repetición ("moldeará tu cuerpo dándote forma") que se debe evitar, ya que
moldear
ya lleva implícito el significado de
dar forma
.
Para finalizar, recordar que la palabrá 'sé' lleva tilde cuando se trata de una forma del verbo ser o saber, aunque en el caso que nos ocupa puede haberse debido fácilmente a un despiste o a un error tipográfico.
Envíanos tu texto
Subscríbete al aula de corrección
Cursos por internet
Cursos por internet
Curso de Novela I
Curso de Novela II
Curso de Relato Breve I
Curso de Narrativa
Curso de Dirección Cinematográfica
Taller de Guión de Cortometraje
Convocatorias
Metodología
Acceso para alumnos
Usuario
Contraseña
¿Olvidaste tus datos?
Hacer página de inicio
|
Añadir a favoritos
|
Contactar
Optimizado para una resolución de 1024x768
Copyright © 2007-2009 tallerdeescritores.com |
Aviso legal
|
Política de privacidad
|
Propiedad intelectual